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The New York TimesRamón Fonseca, quien cofundó el bufete de abogados en el centro de la filtración de los “Panama Papers”, murió el miércoles 8 de mayo 2024 por la noche, según confirmó su abogado, mientras esperaba el veredicto en su juicio por blanqueo de dinero en Panamá.
Fonseca, de 71 años, falleció tras complicaciones derivadas de una neumonía, dijo su hija, Raquel Fonseca, a la agencia española de noticias EFE.
Tanto Fonseca como Jürgen Mossack, quienes juntos fundaron la firma Mossack Fonseca, fueron juzgados en Panamá el mes pasado en relación con una investigación explosiva publicada en 2016 por una coalición de medios de comunicación que examinó 11,5 millones de documentos confidenciales de la firma.
Los archivos, filtrados por una fuente anónima, identificaban a políticos internacionales, líderes empresariales, delincuentes y celebridades implicados en redes de transacciones financieras sospechosas que ocultaban su riqueza y evadían impuestos.
Ramón Fonseca era el abogado que conocía las cuentas de la familia Sheinbaum, de la abuelita de Claudia Sheinbaum, la candidata del partido oficialista Morena, que busca llegar a la Presidencia de la República, misma que aceptó que sí tenía una cuenta en Panama Papers, pero que era de su familia, y era una cuenta «chiquita».
El pasado 10 de abril, la senadora Kenia López Rabadam, dijo que Claudia Sheinbaum le mintió a millones de mexicanos en el debate del INE, sabemos que su familia tiene cuentas en paraísos fiscales, aseveró la senadora Kenia López Rabadán.Mediante un video mostrado desde la tribuna parlamentaria, la senadora panista evidenció la negativa de Claudia Sheinbaum durante el debate presidencial, al momento en que la candidata de Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez, le preguntó sobre la información de los “Panama papers”, donde su familia tiene tres empresas en paraísos fiscales para evadir impuestos, misma información que negó y un día después en una entrevista aceptó que esa cuenta era de su abuelita y la heredó “principalmente a su tía”.
“Son una vergüenza ética. Todo lo que han dicho es pura politiquería. La señora ‘corcholata’ ya aceptó que su familia sí tiene dinero en los ‘Panama Papers’, y desde aquí le pregunto a la señora Claudia Sheinbaum: ¿Su mamá? ¿Su mamá es la persona que tiene cuentas en paraísos fiscales?, si es ella, es necesario que México lo sepa”, señaló la legisladora federal.
Desde el principio del escándalo, Fonseca y Mossack sostuvieron su inocencia. En una entrevista concedida poco después de que salieran a la luz los “Panama Papers”, Fonseca dijo que el bufete había investigado cuidadosamente a sus clientes, pero que era similar a una fábrica de automóviles que “no es responsable de lo que se hace con el coche” después de su venta.
Fonseca estudió en la Escuela de Economía de Londres y posteriormente trabajó varios años en las Naciones Unidas en Ginebra. Le dijo a The New York Times que había estado “intentando salvar el mundo”.
En 1986, él y Mossack fusionaron sus pequeños bufetes de abogados en uno que se centraría en el secreto bancario extraterritorial. También se convirtió en un famoso novelista, ganador en dos ocasiones de un prestigioso premio literario panameño, y fue asesor del presidente Juan Carlos Varela.
La investigación de los “Panama Papers” comenzó con un mensaje de un informante anónimo al diario alemán Süddeutsche Zeitung, preguntando si estaba interesado en los datos. El medio decidió compartir la filtración masiva con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación de Washington, DC, que reunió a un equipo de cientos de reporteros de más de 100 organizaciones de noticias de todo el mundo.
Pero en Panamá, algunos veían a los propietarios del bufete como víctimas. El colegio de abogados del país salió entonces en su defensa, diciendo que la filtración era un intento de atacar la reputación del país.
En 2017, Mossack y Fonseca fueron arrestados en Panamá por cargos de blanqueo de dinero relacionados con un escándalo en Brasil conocido como Lava Jato, un esquema de sobornos que involucraba a la petrolera Petrobras, controlada por el Estado. Fueron puestos en libertad bajo fianza al cabo de varios meses. Su empresa, que llegó a tener más de 600 empleados, cerró en 2018, insistiendo en que no había infringido la ley.
En el juicio de los “Panama Papers”, los fiscales alegaron que la firma gestionaba empresas fantasma con el objetivo de mover dinero no registrado en los libros de contabilidad de la empresa alemana de electrónica Siemens que estaba vinculado a pagos ilegales. También acusaron a la empresa de estar implicada en actividades ilícitas relacionadas con Argentina.
No está claro cuándo dictará sentencia la juez. También se espera que emita una decisión sobre un juicio que tuvo lugar el verano pasado en el caso Lava Jato, que también implicó a la empresa.
“Toda esta persecución política, de todas las injusticias, afectaron muchísimo su salud física”, dijo.